Comparte con tus seres queridos

Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.

Efesios 4:25

La esencia de este verso parece bastante simple: no mientas. Es un concepto clásico judeocristiano. Es uno de los diez mandamientos. Es bastante sencillo y puede parecer superfluo ampliar mucho la idea. Pero este versículo deja en claro que hay más en esta práctica que solo una regla.

Justo antes de este versículo, Pablo explica que la verdad de Cristo es que tu antiguo yo debe ser dejado de lado, y que debes ser renovado por el Espíritu Santo y ponerte un nuevo yo, creado a imagen de Dios con toda justicia y santidad. Él está diciendo que los cristianos deben matar al yo pecaminoso que una vez vivió en ellos, y asumir una nueva vida con Cristo de pureza y santidad. No es insignificante, entonces, que su primera instrucción para vestirse con este nuevo yo es decir la verdad y descartar la falsedad. ¿Pero por qué?

En Juan 8:44, Jesús dice que Satanás mismo es el padre de las mentiras. Él dice que cuando Satanás miente, está hablando en su idioma nativo. Por lo tanto, cuando hablamos falsedad, hablamos el lenguaje de Satanás. Hablar mentiras es hablar engaño y destrucción. No es de extrañar que Pablo enfatice que somos miembros unos de otros en Cristo. Al decir engaño a un prójimo, estamos causando daño a nosotros mismos, derribando el Cuerpo de Cristo.

En contraste, en Juan 14: 6, Jesús dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Si Satanás es el padre de las mentiras, y Cristo mismo es la verdad, no hay duda de por qué debemos luchar. Cristo no engañó, no mintió, no engañó. Tampoco nosotros. Las mentiras se dicen con la intención de engañar, de ocultar la verdad. Nunca es beneficioso para el Cuerpo de Cristo. Nunca es aceptable

Si los seguidores de Cristo no pueden ser conocidos como confiables y veraces, entonces ¿cómo se puede creer su testimonio? ¿Cómo podemos nosotros, como cristianos, llevar el nombre de Jesús y luego decirle mentira a un prójimo si de hecho nos hemos revestido de un nuevo yo, creado a semejanza de Dios? Con cada mentira, le permitimos al mundo un punto de apoyo para cuestionar la fe que profesamos. Con cada mentira, desgarramos el cuerpo de Cristo del cual todos somos parte.

Hablemos la verdad con amor, proclamemos audazmente la verdad de Jesucristo y nunca anulemos nuestro testimonio con falsedad.

Oración:

Dios,
Sabemos que eres Verdad. En ti no hay engaño, ni falsedad. Renuévanos con tu Espíritu Santo y permítenos asumir un nuevo yo, moldeado según tu propio carácter. Ayúdanos a decir la verdad siempre.
En el nombre de Jesus,
Amén 🙏

Comparte con tus seres queridos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *