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Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el Señor tu Dios te da veas a un hermano hebreo pobre, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite.

Deuteronomio 15: 7-8

No sorprende que cuidar a los pobres sea una de las prioridades de Dios. Según algunos cálculos, hay hasta 2000 versículos en la Biblia que hablan sobre la pobreza. Tiene mucha importancia. En caso de que no tenga tiempo para leer todos los 2000 de esos versículos, el versículo anterior de Deuteronomio lo resume bastante. En realidad es muy simple. Si alguien es pobre y necesitado, ayúdelo.

Supongo que podría terminar el pensamiento allí, pero no estoy seguro de que todos hayan entendido el punto. Para mayor claridad, déjame repetirlo.

Si alguien es pobre y necesitado, ayúdalo.

No hay requisitos para esa declaración. No hay una prueba que deba pasar para calificar para recibir atención. No se requiere verificación de antecedentes. No hay proceso de entrevista, no hay solicitud para completar, no se requiere altura, peso o edad.

Si alguien es pobre y necesitado, ayúdalo.

El Señor advierte a los israelitas: “No endurecerán su corazón ni cerrarán su mano contra su pobre hermano”. Está muy claro cuál no debería ser nuestra respuesta a la pobreza. No es una opción ignorarlo. No es una opción evitar el contacto visual y seguir caminando. No es una opción enrollar la ventanilla del auto y encender la radio y pretender que no la viste. Si eres un seguidor del Dios de Abraham, Moisés, todos los Profetas y Jesucristo, entonces estás llamado a ayudar. No solo para ayudar, sino para ayudar sin importar lo que requiera.

No es tu trabajo determinar si merecen tu ayuda. No es tu trabajo averiguar si usarán el dinero que les das sabiamente. No es tu trabajo dar una conferencia, juzgar o condenar. Es tu trabajo ayudar. Es tu trabajo amar. Es tu trabajo compartir la esperanza de Jesucristo.

Si no está de acuerdo, ciertamente es su derecho, pero le prometo que no encontrará nada menos que eso en las Escrituras, Antiguo Testamento y Nuevo. Era una prioridad para Dios en el Antiguo Testamento. Era una prioridad para Jesús. Era una prioridad para la iglesia primitiva en Hechos. También debería ser una prioridad para nosotros.

Oración:

Dios misericordioso
Nos has bendecido con más de lo que merecemos. Ayúdanos a recordar que nada de esto es nuestro, sino tuyo. Ayúdanos a buscar activamente oportunidades para contribuir a las necesidades de los pobres y necesitados entre nosotros. Ayúdanos a evitar excusas y racionalizaciones que nos convenzan de ignorar las necesidades de los pobres. Ayúdanos a ser generosos como tú eres generoso. Ayúdanos a amar como tú nos amas.
En el nombre de Jesus,
Amén 🙏

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