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El gran amor del Señor nunca se acaba,

y su compasión jamás se agota.

Cada mañana se renuevan sus bondades;

¡muy grande es su fidelidad!

Lamentaciones 3:22-23

Su misericordia es nueva cada mañana. Que hermoso pensamiento. Cada mañana, cada nuevo día, su misericordia por nosotros se renueva. Para nosotros los pecadores, ese es un pensamiento muy tranquilizador. Todos los días, no cumplo con la voluntad de Dios para mí y para mi vida. No cumplo con los mandamientos de Cristo. Yo peco. Y cada día, Dios me da nueva misericordia, una pizarra limpia, la oportunidad de comenzar de nuevo.

Es vital para toda la fe del cristianismo que Dios dé misericordia sin límites. Si hubiera algún límite a la gracia que Dios dio, estaríamos perdidos. Constantemente necesitamos y confiamos en la misericordia y la gracia de Dios. Y afortunadamente, él proporciona.

Grande es su fidelidad. Él provee porque es fiel. Nos da gracia porque está cumpliendo fielmente la promesa que nos dio a través de Jesús. A través de Cristo, se hizo un nuevo pacto, una nueva ley. Reemplazó la ley del pecado, la muerte y el sacrificio con la ley de la gracia. Nuestro pecado no se encuentra con la condenación, sino con la redención. Nuestras deficiencias no exigen castigo, sino misericordia. Está completamente más allá de lo que merecemos, pero Dios es fiel en cumplir con sus promesas, incluso cuando no mantenemos nuestro fin.

El es firme. El no cambia. Su amor por ti no cambia. Su misericordia nunca termina.

Oración:

Padre,
Te alabo por tu gran fidelidad. Te agradezco el amor que me muestras y la misericordia que me brindas incluso cuando te fallo. Gracias por redimirme, liberarme del pecado y la muerte y elevarme a una nueva vida con Cristo.
En el nombre de Jesus,
Amén 🙏

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