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Después de que encarcelaron a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios. «Se ha cumplido el tiempo —decía—. El reino de Dios está cerca. ¡Arrepiéntanse y crean las buenas nuevas!»

Marcos 1:14-15

Estas son las primeras palabras de Jesús en el evangelio de Marcos. Entró en Galilea y, para que todos lo oyeran, anunció las buenas noticias por primera vez. Ha llegado el momento. El reino de Dios está cerca. Arrepiéntete y cree. No es sorprendente que este fue el mensaje que eligió compartir primero. El Reino de Dios se menciona más de 100 veces en los evangelios. Claramente es importante. Pero avancemos hasta hoy, y muchos de nosotros no lo entendemos, mucho menos pensamos a menudo en el Reino de Dios. ¿Simplemente significa cielo? ¿Está en la Tierra en alguna parte?

Tengo buenas noticias: ¡el Reino de Dios está aquí! En Lucas 17:21, Jesús dice: “No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!” Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes.”. El Reino de Dios no es un lugar en la Tierra, es la ciudadanía entera de la Iglesia, el cuerpo de Cristo, los millones de creyentes del pasado, presente y futuro que reclaman la salvación de Jesucristo. Y si has creído, el Reino de Dios está en medio de ti, dentro de tu propio ser.

No debemos pasar por la vida pensando primero en nosotros mismos como colombianos, estadounidenses, canadienses, británicos, mexicanos, rusos, alemanes, indios, pilipinos, etc. Debemos entender que si pertenecemos a Dios por medio de Cristo, entonces somos ciudadanos primero de Su Reino. Nuestra lealtad no es a ninguna nacionalidad, sino al Reino de Dios y a los ciudadanos de ese Reino. Como se dice en Efesios 2: 19-20, “Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.”

Muchos de nosotros nos sentimos cómodos con nuestra ciudadanía mundana, especialmente en países poderosos como los Estados Unidos. Nos consolamos con nuestros gobiernos, nuestros ejércitos y nuestras leyes. ¿Cuánto más, entonces, deberíamos ser empoderados por nuestra ciudadanía en el propio Reino de Dios?

Oración:

Dios Todopoderoso,
Sé que tu reino está vivo hoy. Sé que tu Reino es más poderoso que cualquier otro en este mundo. Dios, gracias por hacer de uno de tu pueblo, ciudadano de tu país. Gracias por el sacrificio de Cristo Jesús que trajo tu Reino aquí. Empodérame y ayúdame a consolarme al saber que soy un ciudadano del cielo contigo, a través de Jesús.
Amén 🙏

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