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Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado».

Juan 11:4

El contexto de este versículo es que a Jesús le acaban de decir que un querido amigo suyo, Lázaro, había enfermado. Sus hermanas lo llamaron para que él pueda venir y sanar a su hermano. El verso de arriba fue su respuesta. Si has escuchado esta historia antes, sabes que Lázaro muere unos días después. Jesús se había quedado donde estaba y no fue a visitarlo hasta después de su muerte. Jesús sabía que había muerto, y les dijo a sus discípulos: “Lázaro ha muerto, y por tu bien, me alegro de no haber estado allí, para que puedas creer”. Por supuesto, no entendieron lo que estaba a punto de ocurrir.

Cuando llegaron, Lázaro había estado muerto durante cuatro días. Sin embargo, Jesús les hizo rodar la piedra que cubría su tumba, y llamó a Lázaro para que saliera. Salió vivo de la tumba. Al final de la historia, dice que muchos de los que vieron esto creyeron en Jesús. Es por eso que dijo antes que la enfermedad no conduciría a la muerte, sino a la gloria de Dios. Jesús supo todo el tiempo que Lázaro moriría, pero también sabía que la historia no terminaría con su muerte, sino con su resurrección para que la gente la viera y creyera en él. Aunque había dolor para Lázaro y para sus seres queridos, al final, Dios fue glorificado por su enfermedad.

Muchos de nosotros podemos relacionarnos con ese dolor. Ya sea nuestra propia enfermedad y sufrimiento o la de un ser querido, todos lo hemos experimentado. En algún momento se vuelve tan doloroso que cuestionamos a Dios, como dijo la hermana de Lázaro: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Nos preguntamos dónde está Dios. Nos preguntamos por qué está dejando que esto suceda. Hay una respuesta a esas preguntas. Dios tiene un plan, y su plan es usar todas las cosas, incluso las cosas dolorosas como la enfermedad y la muerte, para mostrar su gloria al mundo para que muchos puedan creer en él.

No estoy diciendo que Dios nos aflige con la enfermedad o la muerte en un vano deseo de glorificarse a sí mismo. Eso no podría estar más lejos de la verdad. La realidad es que Dios puede tomar las cosas dolorosas de este mundo roto y caído, como la enfermedad y la muerte, y convertirlas en algo que pueda dar esperanza y vida.

Si estás en una situación como esta, anímate a que Dios pueda usar la situación para su gloria. Muchos pueden aprender acerca de Dios y llegar a creer en Jesús a través de nuestras pruebas. En lugar de preguntarle a Dios por qué sucedió esto, pregúntele cómo puede administrarlo para la gloria de su Reino.

Y recuerda siempre: para los que creen, nunca termina en la muerte, sino en la resurrección a través de Jesucristo.

Oración:

Padre,
Hay mucho dolor y sufrimiento en este mundo, incluso en mi propia vida, que no entiendo. Ayúdame a usarlo para tu gloria. Ayúdame a ver cómo trabajas para superar el dolor. Ayúdame a alentarme de que estés conmigo a través de todo. Que muchos lleguen a creer por eso.
En el nombre de Jesus,
Amén.🙏

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